domingo, 5 de abril de 2015

COMIENZOS DEL FEMINISMO,DE LA IGUALDAD


          Aunque para finales del siglo XIX ya existía un cierto pensamiento generalizado sobre la necesidad de educar mínimamente a las mujeres, será a partir de entonces cuando el tema cobre mayor importancia y se produzca el acceso de éstas a la enseñanza y otros campos. Parte de esto puede deberse sobre todo a la lenta creación del movimiento feminista a partir de la publicación de la obra Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft en el año 1792

          La segunda ola fue el feminismo liberal sufragista, centrado en el derecho al sufragio y a la educación de las mujeres. Se trataba de educar a las mujeres porque la naturaleza las llamaba a compartir su vida con los hombres y tenían que saber atenderlos; porque estaba en sus manos la educación de sus hijos durante la infancia y debían estar preparadas para formarlos, sólo una “adecuada educación” que las preparara ante todo para ser mejores esposas y madres era, según sus defensores, la que les convenía y la única que las haría felices. Una instrucción elemental, con ciertos contenidos culturales, se consideraba suficiente; sólo una minoría defendía la ampliación de aquella con vistas al ejercicio profesional.




          Así concebida, la educación femenina cubría los requisitos del liberalismo; salvaba el (teórico) principio de igualdad, respondía a las exigencias del progreso y preservaba las estructuras sociales y familiares de cualquier peligro, al ser las exigencias de sexo y clase sus principios orientadores.

         Sin embargo, esta educación no tardaría mucho en mostrar sus insuficiencias y discriminaciones. En los comienzos del siglo XX la influencia exterior, el desarrollo de los servicios, la demanda de trabajo por parte de las chicas de clase media, la actitud de las interesadas y demás, haría que se debatiera y difundiera un modelo de enseñanza femenina acorde con el resto de los países occidentales.

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