La casa de Bernarda Alba presenta una mezcla entre realidad y poesía, a
lo que unos autores han llamado Realismo poético. Como todo teatro,
esta obra presenta dos textos diferentes: el texto primario; es
decir, lo que es la acción en sí, y el texto secundario, que
serían las acotaciones.
Las acotaciones
son muy abundantes en este drama y también son muy necesarias ya que
nos indican
lugares, movimientos, el comportamiento de los personajes y revelan
también informaciones que están omitidas en el diálogo. Como por
ejemplo en el primer texto que está compuesto por el diálogo sobre
todo; al margen existe un monólogo al principio emitido por la
criada y otras dos mujeres. Dicho diálogo muestra un lenguaje
bastante coloquial que a veces, se convierte en vulgar. Los
personajes hablan según la clase social en la que están. Algo
distinto ocurre cuando observamos que el Lorca hace incursiones
reforzando el lenguaje de un registro más culto.
Pero,
en general , el lenguaje está lleno de refranes, maldiciones,
insultos... características, que intentan revelar cómo se hablaba
en aquellos años.
Son
abundantes también los recursos literarios que podemos encontrar en
este drama. Tal es el caso de refranes, metáforas, símiles,
hipérbaton y por supuesto claramente mucha simbología. Muy
destacable es esta última caractarística: los principales símbolos
de la obra son el agua (pueblo con o sin río y pozos), colores(el
verde del abanico y el vestido, negro y blanco en la decoración y la
ropa), el bastón de Bernarda (muestra el autoritarismo), los nombres
de las hijas nombres, el calor, el ruido de los caballos, la
sed (deseo de estar con un hombre)...
En
conclusión, cabe decir que Lorca utiliza distintos recursos que
muestran perfectamente un retrato de la sociedad en la que vivió
que impregna la atmósfera de La casa de Bernarda Alba.

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