El pasado
viernes leía en un importante periódico de nuestro país, que
desgraciadamente en países asiáticos, mayoritariamente, debido al
estrés y a la tensión que muchos tienen producido por el trabajo,
el número de fallecimientos se ha visto en aumento; y es que el
tiempo libre y el ocio, dos cosas muy importantes para salir de la
rutina, carecen en las vidas de mucha gente.
Con la crisis
económica, entre otros muchos factores, en muchos trabajos la gente
se ve obligada a realizar las famosas hora extras, para conseguir
mediante esto que le suban un poco más el salario. Pero en
consecuendia los trabajadores con horas demás, según un estudio
realizado, acumulan casi el doble de tensión que sus compañeros y
tienen también menps vida social.
Se puede
definir el ocio y tiempo libre como una parte esencial del ser
humano, algo fundamental para su propia personalidad, naturaleza y
forma de ser. Es algo que enriquece a la persona, le da una dimensión
completa más allá del trabajo, el deber y todo lo que sea necesario
para satisfacer sus necesidades naturales.
Por eso creo
que las encuestas que de vez en cuando aparecen publicadas en los
periódicos en torno a la felicidad o el grado de felicidad que
alcanzan los ciudadanos de determinados países hay que leerlas con
bastante espíritu crítico. En ellas siempre aparecen los países
mediterráneos como España, Francia, Italia... Como líderes dentro
del ranking los nórdicos europeos y, sobre todo, los orientales como
Japón o China en la cola de esa competición.
En conclusión,
más que hablar de contrarios habría que hablar de términos
complementarios, y como medios para escapar de la rutina que hemos
hablado al principio. En la carrera de la vida, y hablo de carrera
porque la vida de una persona es muy corta, lo más importante es
alcanzar un término medio entre trabajo y deber, ocio y tiempo
libre: habría que aspirar a que nuestro trabajo, obligación o tarea
nos realizase como personas, nos gustara.

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