Nuestro protagonista empieza los estudios de medicina en la escuela de arquitectura, donde desde el primer día, siente una sensación negativa de superioridad; no veía al resto de compañeros tan formados como él: "aquellos estudiantes no eran arquitectos de porvenir, sino futuros médicos y farmacéuticos". El mismo día de comienzo, se encontró con un viejo amigo, Julio Aracil, y conoció también a Montaner (compañero con el que no se llevaba muy bien, puesto que no compartía la misma ideología política).
En cuanto a su familia, tenía frecuentes enfrentamientos con el padre ya que era conservador y el hijo (al igual que Pío Baroja) republicano. La madre, fallecida, le había inculcado religión, pero a medida que pasaba el tiempo y tras una decepción en la primera confesión, perdió su creencia. En lo que a los hermanos se refiere tenía 4, con el que mejor se llevaba era Luisito y poco a poco fue cogiendo cariño a Margarita. Y por último su tío Iturrioz que le aconsejaba mucho.
Tras
un verano leyendo libros de medicina y asistiendo a espectáculos en
el parque de El Retiro, comenzaron las clases con un profesor
especial, Letamendi. Según Hurtado ese maestro no tenía más que
palabrería y chorradas que contar. De esta experiencia se llevó
otra decepción. Por ello, Hurtado se interesó por la filosofía,
sobre todo de Schopenhauer (negativismo).
La
vida le estaba enseñando su peor cara cuando fueron a un cursillo al
hospital San Juan de Dios, y el médico de la sala, era un cruel
señor que maltrataba a los enfermos. Andrés se fue del curso de San
Juan de Dios por la arrogancia y crueldad del médico.
El
protagonista capítulo a capítulo va adquiriendo un desarrollo
negativo (de ese negativismo de Schopenhauer dicho anteriormente) a
causa de todas las decepciones con las que se encuentra. Una de las
más importantes, en mi opinión, es cuando descubre y su tío
Iturrioz adivinó que no tenía vocación para la medicina, y el
narrador, capítulo a capítulo, se ocupa de dejarlo con constancia:
el protagonista quiere estudiar medicina para descifrar el sentido de
la vida y de la muerte, algo imposible a todas luces; algo propio de
la facultad de filosofía, teología...
Por otra parte, su vocación médica no es la motivación económica como sería la de instalar una consulta privada; no hay que olvidar que la medicina de aquella época no era un derecho para las clases que no podían pagar consulta, sino un impulso de caridad. Pero la caridad brilla por su ausencia en el hospital San Juan de Dios donde los médicos son sádicos que gozan con hacer sufrir a las mujeres desgraciadas allí internadas.
Por otra parte, su vocación médica no es la motivación económica como sería la de instalar una consulta privada; no hay que olvidar que la medicina de aquella época no era un derecho para las clases que no podían pagar consulta, sino un impulso de caridad. Pero la caridad brilla por su ausencia en el hospital San Juan de Dios donde los médicos son sádicos que gozan con hacer sufrir a las mujeres desgraciadas allí internadas.
En
conclusión, en la 1ª parte le queda claro al lector,
que la medicina no va a satisfacer su curiosidad intelectual ni sus
ansias de buscar sentido a una vida absurda. Su contexto familiar
tampoco va a ser propicio para que se desarrolle como persona.
Finalmente, su círculo de amistades no hacen más que subrayar la
idea de que la existencia es una cuestión de supervivencia. Dado que
él es un inconformista y se pregunta por el sentido del dolor humano
que tan bien conoce obtenemos un personaje abocado a la destrucción.
